Distrito 4.03. Colegio Menéndez Pelayo

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Calle Sta. Lucia, 18, Santander

RESTAURACIÓN DEL COLEGIO PUBLICO MENENDEZ PELAYO

Estas escuelas se proyectaron en 1925 para dotar con un centro educativo al nuevo y ya por entonces populoso barrio de Santa Lucia.

Tomó nombre el barrio de la pequeña ermita cercana, donde todavía en 1856, se celebraban tras las casas de Pedrueca, unas animadas romerías. Esta zona fue en origen un barrio de carácter agrícola. Hasta 1820 no se hizo la primera alineación urbana y cuatro años más tarde ésta se tomaba como eje del “Plano general para la nueva población de Santa Lucia”. Tres años antes en 1821, el Municipio había acordado: “la composición del camino carreteril desde Rio de la Pila a Molnedo”. Solamente en un año (1868) se registró la construcción de diez casas, en el camino desde la antigua Plaza de toros a Molnedo.

El colegio Menéndez Pelayo se instala en las antiguas Boleras de Rasilla lindantes por el sur con los terrenos de la fábrica de cervezas del conde de Campogiro, situada junto a la famosa fuente, el playazo y el muelle allí existente, donde atracaba el velero “El cervecero de Cañadío” en el que se exportaba la cerveza del conde.

Cuando se construye el colegio no hacía mucho que se había abierto, a petición de los vecinos, la calle conocida popularmente como “Cuesta de las Cadenas” debido al cierre realizado por el propietario de los terrenos José Ramón López Dóriga hasta que el Ayuntamiento considerase su adquisición, a lo que el Municipio finalmente accedió.

La Oficina Técnica para la Construcción de Escuelas por el Estado encarga al arquitecto Javier González Riancho diseñar estas escuelas. Con la dirección de A. Flores, la Oficina acomete un programa de escala nacional que trata de dar una respuesta arquitectónica coherente y ambiciosa al apartado de las construcciones escolares cuyo influjo se dejó sentir bien pronto, enriqueciendo el repertorio de las respuestas posibles y teniendo siempre en cuenta climas, lugares y tradiciones locales diferentes.

Para las “Boleras de Rasilla”, González Riancho realiza en 1925 un proyecto para centro educativo moderno y elegante inspirado en modelos austriacos, que sin duda conocía.

Con planta inicialmente en H, con cuerpo central y dos salientes de fachada al norte y al sur, la fachada norte se ve reducida en el nuevo proyecto de 1927 perdiendo su simetría original.

El edificio se distribuye en dos plantas y ático con orientación al sur, lugar donde se sitúa un campo de juegos de 1125m2.

La planta baja se articula a partir de dos entradas, principal al sur, y otra al oeste que desembocan en un gran vestíbulo desde donde se organizan los espacios dedicados a aulas de primero y segundo grado, salón de actos, museo, biblioteca, dirección, sala de profesores, guardarropa, fuente y aseos.

La subida a la primera planta se realiza mediante una amplia y equilibrada escalera de mármol que desemboca en una galería que se abre longitudinalmente de este a oeste desde donde se distribuyen al sur las aulas de cuarto, quinto y sexto grado, con los despachos correspondientes para los maestros y al norte, el tercer grado, el guardarropa, los aseos, la fuente, y el cuarto de reposo con dos camas. En el ático, de donde no conservamos planos, se ubicarían las zonas de almacén y la vivienda del conserje.

El aspecto exterior es simétrico, con grandes ventanales y con el añadido, poco frecuente por esas tierras, de una abundante decoración de azulejos sobre todo en su zona sur.

Los azulejos artísticos fueron realizados por la empresa castellonense Fernando Diago. Esta empresa se estableció inicialmente en la población de Onda en 1840 para posteriormente trasladarse a la capital. Desde sus inicios complementó la producción industrial con la decorativa y artística. Para esta empresa trabajaron prestigiosos artistas de la región como Marmaneu, Contada, Castello, o Luis Sabat. Este último fue el autor de los azulejos de nuestro colegio. Excelente dibujante y pintor realizo para el colegio una serie de motivos para las dos entradas, donde aparecen niños jugando a la peonza, a los bolos, a los toros, al diábolo y al balompié. Alrededor del colegio se colocaron veinticuatro plafones con animales como monos, jilgueros, zorros, palomas, golondrinas, loros, etc. En el frente sur, bajo el alero, se decora la fachada con elementos de guirnaldas y flores y un tondo con el retrato de Marcelino Menéndez Pelayo. Este dibujo esta tomado de una fotografía realizada por Kaulak en 1906 cuando el sabio montañés contaba con 50 años de edad.

El 25 de abril de 1928 se colocó la primera piedra del edificio que comenzó sus actividades educativas en 1930.

LA RESTAURACION DEL COLEGIO MENENDEZ PELAYO

El Taller de Empleo Nuevos Yacimientos de Empleo Santander I en su especialidad de “Pintor de fachadas y artes plásticas aplicadas al muro” compuesto por quince pintores y dos encargados, comenzó sus actividades en el Colegio Menéndez Pelayo el día 27 de Enero de 2001.

Paredes:

Picado del antiguo revoco en aquellas zonas que presentaban una deficiente adherencia al soporte o se encontraban deteriorados y realización de otros nuevos revocos a base de morteros de cemento.

Eliminación, en el resto de la superficie, de viejas pinturas por medios manuales con raspadores, rasquetas, espátulas, cepillos y papel de lija según el estado de aquellas. Previamente se buscaron los diferentes colores y tonos originales del edificio que sirvieron como referencia para la elección de los nuevos.

Saneado y cosido de grietas con mallazo de fibra de vidrio. El edificio presentaba pocas grietas. La zona más afectada se corresponde con la esquina noroeste.

Enlucido de las paredes a base de una primera mano de masilla de reparación de relleno sobre todo tipo de oquedades, agujeros, fisuras y otros desperfectos, y una segunda mano en capa fina de masilla especial para alisar antes de pintar.

Con los pasos descritos se consiguió una superficie igualada en cuanto a relieve y porosidad lo que proporciono una buena y homogénea adherencia en todo el edificio.

Lijado y desempolvado de toda la superficie. El lijado garantizo una superficie de lisura casi perfecta y el desempolvado la adherencia de la pintura soporte.

Posteriormente se realizó un sellado de los poros de la superficie con una imprimación al disolvente. La función de esta imprimación fue doble, por un lado reforzó la superficie y por otro evito una excesiva porosidad.

Por último, se procedió a aplicar tres manos en los colores elegidos de un revestimiento acrílico al agua por presentar éste buena adherencia, buen poder cubriente, impermeabilidad al agua, transpirabilidad al vapor y estabilidad a los rayos de sol y a la acción de la intemperie.

Carpintería:

El edificio presenta el alero, las ventanas y puertas de madera. Estos elementos se encontraban con numerosos restos de antiguas y mal aplicadas capas de esmalte así como zonas atacadas por xilófagos.

Eliminación de las tablas deterioradas del alero de la fachada norte y desmontaje y eliminación de las ventanas correspondientes al primer piso de la fachada oeste por encontrarse en estado de avanzado deterioro.

Reposición en las partes deterioradas con tablas de madera de idéntica sección a la eliminada y reposición de las ventanas también con piezas de madera de prácticamente idéntico despiece y composición.

Decapado de esmaltes en mal estado utilizando decapante químico, lijadoras de banda y decapadores de aire caliente en función del tamaño y el estado de la superficie. Con esta labor se consiguió devolver a las molduras y las superficies en general sus originales formas cóncavas y convexas perdidas y disimiladas por los restos de pintura.

Enmasillado de grietas y otras irregularidades para conseguir una superficie perfectamente rasa a base de masillas oleo sintéticas. Pulimento y lijado de las superficies consiguiendo una superficie lisa y regular a base de lijas de diferente granulado. Posterior desempolvado de las superficies. Imprimación de la madera que posibilitó la distribución uniforme de la pintura. Por último se aplicaron dos manos de esmalte con acabado con el color elegido en brillo.

Reposición de cristales rotos y nuevo enmasillado por encontrarse deteriorado.

Chorreado del zócalo de piedra con agua a presión y arena de sílice para eliminar la suciedad que presentaba.

Bajantes:

Reposición de bajantes con piezas de chapa en su pate inferior y de P.V.C. en los tramos superiores.

Elementos decorativos:

Eliminación de manchas de suciedad de las piezas cerámicas de los vierteaguas, así como reposición de aquellas que se habían perdido o se encontraban deterioradas.

Limpieza de azulejos artísticos de la fachada y restitución de aquellos elementos perdidos, mediante imitación artesanal a base de esmaltes.

El total de la obra restaurada superó los 1000 m2 de los cuales más de 200m2 se han ejecutado sobre elementos de madera.

PLANOS

CRONOLOGÍA DE INTERVENCIONES

SITUACIÓN

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